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| El coaching ejecutivo es un proceso que las
empresas contemplan cada día con mayor frecuencia, pues han constatado que
el incremento en el desempeño de las personas con elevadas
responsabilidades aumenta el rendimiento en toda la organización.
Las
empresas han comprobando que las personas de su organización que han
recibido coaching han valorado positivamente la experiencia, han aumentado
sus capacidades de desempeño y se ha aumentado el grado de fidelización y
compromiso hacia la empresa.
| Los procesos de coaching ejecutivo son
particularmente claves cuando el ejecutivo se encuentra partícipe en una
etapa de transición organizacional, o en la etapa de arranque de un
proyecto demandante o en la implementación de una fusión, negociación
sindical o plan de reestructuración organizacional, o bien en procesos
de potenciación, cambio y desarrollo organizacional.
Resulta
imprescindible fortalecer el proceso transformacional de los líderes y
cambio organizacional planeado a partir de un empoderamiento personal
destinado a entregar competencias tanto actitudinales como
comunicacionales al servicio de acuerdos y compromisos sustentables.
| El coaching va más allá de los programas
tradicionales de desarrollo, para llegar al corazón del éxito individual.
Aunque el enfoque de nuestro proceso de coaching es siempre el desarrollo
relacionado con el trabajo, los asuntos personales con frecuencia entran
en juego. Las inquietudes acerca del equilibrio entre el trabajo y la
vida, sueños, miedos e inseguridades, la influencia continua de
experiencias pasadas, intereses profundamente arraigados -todos
ellos
factores que
pueden tener un impacto sobre el desempeño de una persona en el
trabajo-.
El
coaching no puede separar al individuo de sus entornos
personales, familiares, sociales y profesionales,
sino que lo contemplan en conjunto con
sus circunstancias,
como un elemento único e
indisoluble, ofreciendo una oportunidad de hacerse cargo de los
quiebres que le
rodean, ampliando así el espectro de posibilidades de acción y resolución,
generando además, satisfacción y empoderamiento.
| Sin embargo, la relación de coaching es lo
suficientemente sofisticada y flexible como para manejar los dilemas entre
la vida personal y profesional y ayudar a los individuos a crecer
aprendiendo en un contexto seguro y completamente confidencial. Un
programa habitual de coaching personal tiene tres fases y dura entre 7 a
12 meses de ejecución.
| La primera fase se concentra en explorar
los valores, inquietudes, imagen de sí mismo y nivel de conciencia de la
persona participante. Su
objetivo primordial es ayudarle a comprender sus
propios roles y responsabilidades, así como también identificar sus
fortalezas y abordar sus debilidades hacia el cambio deseado.
En
la
segunda fase, el individuo y el coach definen juntos las acciones
orientadas a mejorar sus conductas y concuerdan acerca de cómo se evaluará
el progreso. El
enfoque de esta fase consiste en practicar las nuevas
conductas e integrarlas a las fortalezas existentes.
La
fase final arraiga las nuevas conductas a la práctica diaria del individuo
y reconoce la satisfacción y empoderamiento a partir del aprendizaje
constante y permanente.
| Un programa de este tipo considera, además,
instancias grupales de aprendizaje, sugeridas por los coach, llamadas
"sesiones de aprendizaje", en las cuales los participantes se reunirán
para conversar acerca de sus experiencias de aprendizaje, facilitando así
el apoyo, empatía y compromiso grupal respecto del cambio individual.
Las llamadas
"sesiones de aprendizaje" serán sugeridas por los consultores y
desarrolladas semanalmente, en base a guías de aprendizaje creadas por el
equipo consultor para el aprendizaje individual y colectivo.
Estas
guías contienen actividades y tareas que permiten aprendizajes
lingüísticos, emocionales y corporales al servicio de la generación de
cambios efectivos y transformacionales. |